Hoy ante ti, se arrodilla mi silencio. Sólo el viento merece
acompañarte.
He perdido la vida, no sé cómo ni dónde ni cuándo… y ando
como Monalisa, escondiendo mi alegría-tristeza.
Cúbrete el rostro y llora y no te detengas… en la distancia estoy cogiéndote
la mano, pues sé que tras tus luces trasnochadas, te sientes todavía más solo.
Como sola me quedé yo en mi afonía por gritarte TE QUIERO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario