No se trata de amarnos a toda costa, sino de no convertir en un teatro cualquier situación de reconquista. No quiero gritar bajo la lluvia, ni acabar la discusión en un beso tan intenso como tóxico. No quiero pensar en tí porque ando todo el día anhelando tu llamada y recibirla por la noche y fingir que no siento nada. No es el amor de película lo que espero. Ni ser el personaje principal, ni la que conquista, ni la conquistada.
Quizás lo que quiero es calma. Silencio. Pelearme con alguien por una espumadera. Ponerte agua en el vaso si tienes sed. Ir a un videoclub y pelear por una película.
Pasar por un escaparate y comprarte una bufanda. Elegirte las camisas para una boda. Quizás más adelante gritar a los niños porque se alejan. Comprar cortinas de macedonia para la cocina. Tener las llaves de tu casa.
Odio ya los golpes con sus respectivos perdones. El amor loco. La metamorfosis que no llega. El sexo de prostíbulo. Quiero andar de la mano con alguien y sentirme parte de esta sociedad. Quiero ver que otros caminan de la mano con alguien como yo. Que los demás se nos parecen. Desaparecer un poco entre la gente y que la diferencia entre los chicos que pasan y el chico que llevo de la mano, es que a este le quiero incondicionalmente y a los demás no.
Solo quiero ser. Y es que ser es tan bonito...