Hay una fuerza más fuerte que la naturaleza. Mi motor para actuar es pensar "qué haría él?"
A veces me planteo que nunca seré tan fuerte o tan valiente... pero lo intento.
Le vi luchar, le vi llorar, le vi morir. Y nunca le oí maldecir, ni quejarse, ni expresar su miedo a la muerte.
Está en cada uno de mis pasos, noto su mano en mi hombro y como me guía por donde voy. Me pone oportunidades delante para que las aproveche y las viva. Me ayuda.
Cuando la vida te arranca a la persona que más quieres te deja el consuelo de sentirla a tu lado. De oír su risa, de sentirle cerca en tu llanto, de buscar ayuda por ti.
Mi madre siempre me dice: Eres como tu padre. Eres valiente. (Y yo le guiño un ojo a mi padre, porque cuando se lo decía en vida, me decía que no.)
No digáis que no creéis, no digáis que la vida se termina en la muerte. No lo penséis siquiera. La vida empieza en la muerte, es la omnipresencia, la ausencia de dolor, la ausencia de preocupación. Y pedid. Pedidles que os ayuden, pedidles que estén a vuestro lado cuando estéis mal porque allá donde están, todo es más fácil que aquí y lo que para nosotros es tan complicado, para ellos es un chasquido de dedos.
Dejad que vivan a vuestro lado de forma sana. Haced uso responsable de su ayuda.
Sobretodo, sed como ellos querrían que fuerais, sed mejores personas.
sábado, 16 de julio de 2016
sábado, 2 de julio de 2016
Dicotomía cruel
"No hay más llanto, no hay,
No hay más miedo, no hay".
Vivo en medio de transiciones, de principios y finales. Vivo en medio de sufrimiento y alegría, de nerviosismo y relax a partes iguales.
Vivo vagando como un muerto entre la culpa y el odio. Los por qué si, y los por qué no.
En la incomprensión y la lucidez, las ganas locas y el hastío. El crecer de los sentimientos y mi rendición.
Entre el "he sido yo" y el "ha sido él" pueden haber minutos de diferencia, de hecho puedo decirlo en la misma frase como si fuese normal.
No quiero dejar esta calma, esta felicidad... pero también quiero volver a casa, dónde tú abrías la puerta. Y me abrazabas y me decías que todo estaba bien.
No hay más miedo, no hay".
Vivo en medio de transiciones, de principios y finales. Vivo en medio de sufrimiento y alegría, de nerviosismo y relax a partes iguales.
Vivo vagando como un muerto entre la culpa y el odio. Los por qué si, y los por qué no.
En la incomprensión y la lucidez, las ganas locas y el hastío. El crecer de los sentimientos y mi rendición.
Entre el "he sido yo" y el "ha sido él" pueden haber minutos de diferencia, de hecho puedo decirlo en la misma frase como si fuese normal.
No quiero dejar esta calma, esta felicidad... pero también quiero volver a casa, dónde tú abrías la puerta. Y me abrazabas y me decías que todo estaba bien.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)