lunes, 17 de octubre de 2011

El astronauta enamorado de Benedetti

--No me acuerdo de tí, tengo muy mala memoria ¿quién eras? Mi marinero de Toronto, El de la Habana, el astronauta enamorado de Benedetti...? No me acuerdo....
--Es importante hacerlo, quiero que me relates tu último optimismo, yo te ofrezco mi ultima confianza...
--La esperanza es tan dulce, tan triste, tan pulida.... la promesa tan leve no me sirve...
--Aunque sea un trueque mínimo debemos cotejarnos...
--No me sirve tan mansa la esperanza... la rabia es tan sumisa, tan débil, tan humilde... el furor tan prudente no me sirve, no me sirve tanta rabia...
--Estás sola, estoy solo, por algo somos prójimos... la soledad también puede ser una llama...
--Por favor no me quieras... por favor no me quieras... no me quieras, no me quieras....