martes, 28 de junio de 2016

La balsa

Imagina que estás en la Selva, disfrutando de un salvaje paseo.

De repente, aparece un río, muy profundo, imposible de atravesar a nado ni a pie.

Así que te decides a construir una balsa, fuerte, robusta, como nunca creías capaz de construir. Empiezas a atravesar el río orgulloso, feliz y contento.

Llegas al otro lado, y crees que esa balsa te servirá para otra ocasión pero lejos de eso, lo único que consigues es que entorpezca tu camino, que te enredes con las lianas que encuentras a tu paso, que acabes cansado, sin fuerzas, sin ilusión por seguir explorando.

Y entonces te das cuenta de que esa balsa que un día fue útil y te hizo navegar felizmente, ahora sólo te hace infeliz. Sólo entorpece tu camino y te hace olvidar las cosas bonitas, los pequeños detalles de esa Selva que un día explorabas feliz.

Así que la dejas a un lado, la abandonas. Y al principio todo es diferente. Te molesta levantar la mirada porque te ciega el sol... tienes los brazos doloridos, cara de agotamiento, infelicidad y miedo.

Pero poco a poco el camino se hace más ligero, más amable, más bonito...

Es más, caminas con la tranquilidad de que si se presenta otro río, serás lo suficientemente sabio para hacer otra balsa y también serás capaz de abandonar la balsa cuando toques tierra de nuevo.

La vida es la selva.
El amor es el río.
Tu pareja es la balsa.

1 comentario:

  1. Los ríos siempre han estado llenos de vida: plantas en su fondo, animales, vida en resumen. Pero, a su vez si te tiras con demasiada fuerza al río, a veces puedes hacerte daño, bien porque su fondo no era tan profundo, bien porque sus aguas no eran puras y estaban altamente contaminadas. Es un río, en resumen.
    El amor es como un río, exactamente, que nace en algún lugar alto y muere en un mar, un lago o en otro río más fuerte. El dejarse llevar por sus corrientes (emociones) a veces conlleva a no alcanzar la orilla (tierra firme) y en ocasiones hay una cascada o salto de agua que al alcanzarlo el golpe de amor es tan brutal que nada llega a ser igual.
    A veces es bueno caminar por la selva durante un periodo prudencial y utilizar el río sin adentrarse en él de pleno. Se puede utilizar la balsa para ir sobre él, pero siempre es mejor usarla para ir de un lado al otro de la selva, no al final del río, porque llegará un momento en el que la selva ya no exista y la balsa se destruya por culpa de la brusquedad del río...

    Quizás tu pareja no sea la balsa, sino otro yo como tú que está al otro lado de la selva y pida que hagáis juntos una balsa para poder desplazaros por el río sin temor a que la balsa se destruya, y en caso de que esté a punto, podáis prevenir posibles desperfectos de la balsa...

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